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Has probado ya nuestra sesión de iniciación. ¿Y después qué?

Nuestra sesión de iniciación nace precisamente para que puedas descubrir el tratamiento, conocer las sensaciones y nuestra forma de trabajar antes de comenzar un protocolo de sesiones.

Pero ¿por qué hablamos de protocolo?

Una sesión es el comienzo, no el objetivo final.

Cuando trabajamos con radiofrecuencia facial buscamos estimular los procesos relacionados con la producción de colágeno y elastina, trabajando progresivamente sobre la firmeza y la calidad de la piel.

Y aquí hay una idea fundamental: la estimulación de la piel es un proceso progresivo.

Por eso, aunque después de una sesión podemos apreciar una piel más cuidada y revitalizada, nuestro planteamiento no consiste en realizar tratamientos puntuales sin continuidad.

Buscamos trabajar de forma planificada.

¿Cómo trabajamos nuestro protocolo?

Nuestro protocolo combina diferentes tecnologías y cuidados para abordar la piel de una forma más completa.

En las sesiones combinamos radiofrecuencia y electroporación, adaptando el tratamiento y los principios activos utilizados a las necesidades de cada piel.

Radiofrecuencia: estimular

Mediante radiofrecuencia generamos un calentamiento controlado del tejido con el objetivo de estimular los procesos relacionados con la producción de colágeno y elastina.

El trabajo progresivo nos permite enfocarnos especialmente en la firmeza y la calidad cutánea.

Electroporación: complementar

Combinamos la radiofrecuencia con electroporación, una técnica que favorece la penetración de principios activos sin agujas.

Esto nos permite complementar cada sesión seleccionando los activos en función de lo que queramos trabajar: hidratación, luminosidad, revitalización o cuidado global de la piel.

Entonces, ¿para qué sirve la sesión de iniciación?

Para conocernos.

Para que pruebes el tratamiento.

Para que conozcas cómo trabajamos.

Y, sobre todo, para poder valorar si quieres comenzar un protocolo de sesiones con continuidad.

Por este motivo, la sesión de iniciación tiene unas condiciones especiales y está disponible una única vez por persona.

No es una tarifa promocional para realizar sesiones individuales de forma recurrente. Es una primera experiencia creada específicamente para dar paso al protocolo.

¿Cuántas sesiones necesitaré?

No todas las pieles parten del mismo punto ni tienen los mismos objetivos.

Por eso, después de la sesión de iniciación podemos orientarte sobre la frecuencia y el número de sesiones que pueden tener sentido en tu caso.

Nuestro objetivo es alejarnos del concepto de:

“Hoy me hago una radiofrecuencia.”

Y acercarnos a:

“Estoy siguiendo un protocolo para cuidar la calidad de mi piel.”

Ese pequeño cambio de enfoque es precisamente el que queremos transmitir con nuestra forma de trabajar.

¿Quieres conocer nuestro protocolo?

Puedes comenzar con nuestra sesión de iniciación de radiofrecuencia + electroporación, diseñada para que conozcas el tratamiento antes de comenzar tu protocolo.

Consiste en un tratamiento facial completo de 90 minutos que incluye:
✨ Diagnóstico facial personalizado.
✨ Exfoliación y limpieza con espátula ultrasónica.
✨ Radiofrecuencia para mejorar la firmeza de la piel.
✨ Mascarilla de luminosidad.

Precio especial: 55 € e incluye de regalo una sesión de electroporación.

Una primera sesión. Un punto de partida. Y, a partir de ahí, un plan adaptado a tu piel.

Contacta con nuestro equipo para solicitar información o reservar tu sesión de iniciación.

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Piel grasa y deshidratada: por qué tener brillos no significa que tu piel esté bien hidratada

“No utilizo crema hidratante porque tengo la piel grasa”

Es una de las frases que escuchamos con mayor frecuencia en consulta. Muchas personas sienten que aplicar una crema sobre una piel con brillos, poros visibles o tendencia a las imperfecciones solo conseguirá aumentar la grasa o provocar la aparición de granitos.

Sin embargo, grasa e hidratación no significan lo mismo.

Una piel puede producir una cantidad elevada de sebo y, al mismo tiempo, presentar falta de agua, tirantez, sensibilidad o descamación. Es lo que conocemos como una piel grasa deshidratada, una situación mucho más frecuente de lo que parece y que suele empeorar cuando intentamos eliminar toda la grasa mediante limpiezas agresivas o productos excesivamente astringentes.

Comprender esta diferencia, es fundamental para cuidar correctamente la piel y recuperar su equilibrio.

La grasa y la hidratación son dos conceptos diferentes

Cuando hablamos de piel grasa, nos referimos principalmente a la cantidad de sebo que producen las glándulas sebáceas.

El sebo cumple una función importante: ayuda a proteger la superficie de la piel y forma parte de su barrera natural. El problema aparece cuando se produce exceso y comienzan a observarse determinadas características:

  • Brillos persistentes
  • Poros mas visibles
  • Tendencia a puntos negros y comedones
  • Aparicion frecuente de imperfecciones
  • Textura irregular
  • Maquillaje que pierde duración con facilidad

La hidratación, en cambio, está relacionada con la cantidad de agua presente en la piel y con su capacidad para conservarla.

Por tanto, tener la piel grasa no significa necesariamente tener suficiente agua. Podemos encontrar una piel brillante en la superficie, pero incómoda, tirante y deshidratada en las capas más profundas.

¿Qué es una piel deshidratada?

La deshidratación no es un tipo de piel, sino un estado temporal que puede afectar a cualquier persona.

Puede aparecer en piel seca, normal,  mixta e incluso grasa. Por eso no siempre resulta sencillo identificarla únicamente observando el rostro.

Algunas de sus señales más habituales son:

  • Tirantez después de la limpieza
  • Sensación de incomodidad
  • Falta de luminosidad
  • Líneas finas más visibles
  • Descamación en determinadas zonas
  • Sensibilidad o enrojecimiento
  • Picor o escozor al aplicar ciertos productos
  • Textura aparentemente grasa, pero áspera al tacto

En muchas ocasiones, la persona interpreta estas manifestaciones como un exceso de grasa y aumenta todavía más la limpieza o exfoliación. Así comienzo un círculo difícil de romper.

¿Cómo puede una piel ser grasa y estar deshidratada al mismo tiempo?

La respuesta está en la barrera cutánea.

La piel dispone de una barrera natural que limita la pérdida de agua y la protege frente a factores externos. Cuando esta barrera se altera, la piel pierde agua con mayor facilidad y puede volverse más vulnerable, reactiva e incómoda.

Esto no significa que las glándulas sebáceas dejen de producir sebo. De hecho, la piel puede continuar mostrando brillo y grasa, aunque se encuentre deshidratada.

Entre los factores que pueden favorecer este desequilibrio se encuentran:

  • Limpiar el rostro demasiadas veces al día.
  • Utilizar limpiadores muy agresivos.
  • Buscar una sensación constante de piel completamente desengrasada.
  • Abusar de exfoliantes, ácidos o retinoides.
  • Combinar demasiados activos sin una pauta profesional.
  • Usar productos con un efecto excesivamente astringente.
  • No aplicar ningún producto hidratante.
  • Exponerse al sol sin una protección adecuada.
  • El cloro de las piscinas.
  • El aire acondicionado.
  • Los cambios de temperatura.
  • Determinados tratamientos para el acné.
  • No adaptar la rutina cosmética a la época del año.

Durante el verano, esta situación puede hacerse especialmente visible. El calor y el sudor pueden aumentar la sensación de grasa, mientras que la radiación solar, el cloro y el aire acondicionado contribuyen a la pérdida de agua y al deterioro de la barrera cutánea.

El error de intentar eliminar toda la grasa

Cuando una persona siente la piel grasa, su reacción suele ser buscar productos que la dejen muy limpia y mate.

Sin embargo, una piel que queda tirante después de la limpieza no está necesariamente mejor limpia. En muchos casos, esa sensación indica que el producto ha eliminado en exceso los componentes naturales que ayudan a mantener la barrera cutánea.

Las limpiezas agresivas pueden provocar irritación, sensibilidad y una mayor sensación de desequilibrio.

El objetivo no debería ser eliminar completamente el sebo, sino retirar correctamente la suciedad, el sudor, el maquillaje y el exceso de grasa sin comprometer la función protectora de la piel.

Una piel sana no tiene que sentirse rígida, seca o incómoda después de lavarla.

¿No utilizar hidratante ayuda a controlar la grasa?

En la mayoría de los casos, no.

Prescindir completamente de la hidratación puede aumentar la tirantez, la sensibilidad y la pérdida de agua. Además, puede hacer que la persona dependa todavía más de productos matificantes o exfoliantes para intentar controlar una piel cada vez más desequilibrada.

La solución no consiste en aplicar cualquier crema, sino en elegir una fórmula adecuada para las necesidades reales de la piel.

Las pieles grasas suelen tolerar mejor:

  • Texturas ligeras.
  • Emulsiones fluidas.
  • Geles hidratantes.
  • Fórmulas no comedogénicas.
  • Productos que no dejen una sensación pesada.
  • Ingredientes humectantes que ayuden a atraer y conservar agua.
  • Activos calmantes y reparadores cuando la barrera está alterada.

La hidratación correcta no debería aumentar necesariamente los brillos. Al contrario, puede ayudar a recuperar el confort, mejorar la textura y facilitar que el resto de la rutina se tolere mejor.

Señales de que tu piel puede estar grasa y deshidratada

Es posible que tu piel se encuentre en esta situación cuando:

  • Presenta brillo, pero también tirantez.
  • Se engrasa durante el día, aunque se descama en algunas zonas.
  • Tiene poros visibles, pero carece de luminosidad.
  • Aparecen imperfecciones y, al mismo tiempo, sensibilidad.
  • Sientes la necesidad de aplicar hidratante, pero temes que te produzca granitos.
  • Después de la limpieza, la piel queda incómoda.
  • Algunos productos que antes tolerabas ahora producen escozor.
  • El maquillaje se cuartea en determinadas zonas, aunque otras presentan grasa.
  • Utilizas muchos productos para controlar el sebo, pero no consigues mejorar el aspecto general de la piel.

No obstante, estas señales pueden confundirse con otros estados cutáneos. Por ello, observar el brillo de la piel no siempre es suficiente para determinar qué necesita.

Una rutina sencilla para una piel grasa y deshidratada

Aunque cada piel requiere una valoración individual, una rutina básica suele apoyarse en cuatro pilares.

1. Limpieza suave

La piel debe limpiarse sin dejar una sensación intensa de tirantez.

Por la mañana, puede ser suficiente una limpieza adaptada al nivel de grasa y sensibilidad. Por la noche, es importante retirar correctamente el protector solar, el maquillaje, la contaminación y las impurezas acumuladas durante el día. Para este caso, recomendamos la línea Oily Skin de Atache.

Limpiar más no siempre significa limpiar mejor.

2. Hidratación ligera

Este es el paso que muchas personas con piel grasa eliminan por miedo a aumentar los brillo. Sin embargo, una piel deshidratada necesita recuperar agua y confort, aunque produzca sebo.

Una opción especialmente formulada para pieles mixtas y grasas es la Crema Hidroprotectora y Antioxidante de Atache. Este tipo de fórmula permite hidratar sin aportar la sensación untuosa o pesada que algunas pieles grasas rechazan.

Otra alternativa es Balancing Cream de la línea Oily Skin, una crema hidratante y equilibrante diseñada para pieles grasas, mixtas o con tendencia al acné. Puede resultar adecuada cuando, además de falta de agua, existe necesidad de regular y equilibrar la piel.

3. Activos adaptados y bien combinados

Ingredientes como los ácidos, los retinoides o determinados tratamientos antiacné pueden resultar muy útiles, pero deben introducirse con una frecuencia y una concentración adecuadas.

Utilizar demasiados activos al mismo tiempo puede producir irritación y empeorar la deshidratación.

En cosmética, más cantidad no siempre significa mejores resultados.

4. Protección solar diaria

La protección solar es imprescindible también en las pieles grasas.

Actualmente existen fórmulas ligeras, fluidas y adaptadas a pieles con tendencia al brillo. El objetivo es encontrar una textura que la persona pueda utilizar de manera constante, sin sentir la piel pesada. Para este tipo de pieles podemos recomendar texturas ligeras como Gel Cream Color SPF 50+, que además ayuda a unificar el tono sin recurrir a una textura demasiado pesada.

Errores frecuentes que conviene evitar

Uno de los mayores problemas de las pieles grasas deshidratadas es que suelen recibir rutinas demasiado agresivas.

Entre los errores que vemos con mayor frecuencia se encuentran:

Lavarse la cara continuamente

La limpieza repetida puede aumentar la irritación y alterar la barrera cutánea. Generalmente, limpiar el rostro por la mañana y por la noche es suficiente, salvo indicación específica.

Utilizar productos muy astringentes

La sensación de piel mate puede resultar agradable inicialmente, pero no siempre significa que el producto sea adecuado para un uso continuado.

Exfoliar todos los días

La exfoliación excesiva puede provocar sensibilidad, descamación, tirantez y una mayor pérdida de agua.

Evitar completamente las cremas hidratantes

La piel grasa también necesita conservar el agua. La clave se encuentra en la textura, la formulación y la cantidad utilizada.

Copiar rutinas de redes sociales

Dos personas pueden presentar brillo y tener necesidades completamente diferentes. Una puede tener una piel resistente y con exceso de sebo, mientras que otra puede tener una barrera alterada, sensibilidad y deshidratación.

Introducir muchos productos a la vez

Cuando aparecen irritación o granitos, resulta difícil saber qué producto los ha provocado si toda la rutina se ha cambiado simultáneamente.

¿Cómo abordamos la piel grasa y deshidratada en Clínica Bel Sante?

En Clínica Bel Sante no valoramos la piel únicamente por el brillo que presenta en la superficie.

Durante el diagnóstico facial observamos diferentes parámetros, como:

* El nivel de hidratación.
* La producción de grasa.
* El estado de los poros.
* La textura.
* La sensibilidad.
* La presencia de imperfecciones.
* La pigmentación.
* El estado de la barrera cutánea.
* Los productos que utiliza la persona en casa.
* Sus hábitos y su estilo de vida.

A partir de esta valoración, diseñamos un protocolo adaptado a las necesidades reales de cada piel.

Dependiendo del caso, podemos recomendar una limpieza facial profesional, tratamientos hidratantes y reparadores, electroporación con principios activos seleccionados, fototerapia LED o una rutina cosmética domiciliaria personalizada.

El objetivo no es eliminar toda la grasa ni aplicar una gran cantidad de productos. Buscamos recuperar el equilibrio entre limpieza, hidratación, protección y tolerancia.

No se trata de secar la piel, sino de equilibrarla

Una piel grasa no necesita ser castigada, resecada o exfoliada constantemente.

Necesita una limpieza adecuada, una hidratación compatible con su nivel de sebo y una rutina que respete su barrera natural.

Cuando dejamos de observar únicamente los brillos y analizamos la piel en su conjunto, comprendemos que muchas veces el problema no es solo la grasa, sino el desequilibrio.

Tener la piel grasa no significa que debas renunciar a la hidratación. Significa que necesitas encontrar la textura, los ingredientes y el protocolo adecuados para ti.

Si notas brillos, tirantez, descamación, sensibilidad o imperfecciones y no sabes qué productos utilizar, un diagnóstico facial puede ayudarte a conocer el estado real de tu piel.

Reserva tu diagnóstico facial en Clínica Bel Sante y descubre qué necesita realmente tu piel para recuperar su equilibrio, confort y luminosidad.

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Doble limpieza facial: el primer paso para una piel sana, luminosa y preparada para el verano

Cada vez, más personas invierten en cosméticos de calidad para cuidar su piel, pero existe un paso fundamental que a menudo pasa desapercibido: la limpieza facial.

Por muy buenos que sean los productos que utilizamos, si la piel no está correctamente limpia, los activos no podrán penetrar adecuadamente y los resultados serán limitados. Por eso, la doble limpieza facial se ha convertido en uno de los pilares del cuidado de la piel y en uno de los secretos mejor guardados de la cosmética coreana.

En Clínica Bel Sante, recomendamos este hábito especialmente durante los meses de verano, cuando la piel está expuesta a una mayor cantidad de protector solar, sudor, contaminación y exceso de grasa.

¿Qué es la doble limpieza facial?

La doble limpieza consiste en limpiar la piel en dos fases utilizando dos productos diferentes y complementarios.

La primera limpieza se realiza con un limpiador de base oleosa, diseñado para eliminar maquillaje, protector solar, exceso de sebo y otras sustancias liposolubles que se adhieren a la superficie de la piel.

La segunda limpieza se realiza con un limpiador jabonoso que elimina restos de sudor, partículas contaminantes, células muertas e impurezas que permanecen en la piel después del primer paso.

La combinación de ambas fases permite conseguir una limpieza mucho más profunda y respetuosa que una limpieza convencional.

¿Por qué una sola limpieza no siempre es suficiente?

Durante el día, nuestra piel acumula mucho más que maquillaje.

Aunque no nos maquillemos, el protector solar, la contaminación ambiental, el sudor y la propia producción de grasa forman una película sobre la piel que no siempre se elimina por completo con un único limpiador.

Esto puede provocar:

* Poros obstruidos.
* Aparición de puntos negros.
* Pérdida de luminosidad.
* Textura irregular.
* Menor eficacia de los cosméticos aplicados posteriormente.

En verano, esta situación se intensifica debido al aumento de la exposición solar y al uso continuado de protectores solares resistentes al agua.

Beneficios de la doble limpieza facial

Incorporar este hábito a la rutina diaria puede marcar una gran diferencia en la salud y apariencia de la piel.

Piel más luminosa

Al eliminar eficazmente las impurezas acumuladas, la piel recupera su brillo natural y presenta un aspecto más uniforme.

Menos imperfecciones

Una limpieza adecuada ayuda a prevenir la obstrucción de los poros y reduce la aparición de granitos y puntos negros.

Mejor absorción de los cosméticos

Cuando la piel está limpia, los principios activos presentes en sérums y cremas pueden actuar de forma más eficaz.

Mayor eficacia de los tratamientos despigmentantes y antiedad

Los activos como la vitamina C, el ácido tranexámico, la niacinamida o el retinol necesitan una piel correctamente preparada para ofrecer los mejores resultados.

Sensación de confort y frescura

Una piel limpia no solo se ve mejor, también se siente más cómoda y equilibrada.

¿Es adecuada para todo tipo de pieles?

Una de las dudas más frecuentes es si la doble limpieza está indicada únicamente para pieles grasas.

La respuesta es no.

La doble limpieza puede adaptarse a prácticamente cualquier tipo de piel cuando se utilizan los productos adecuados.

Piel grasa o con tendencia acneica

Ayuda a controlar el exceso de sebo y mantener los poros limpios sin agredir la barrera cutánea.

Piel seca

Permite limpiar profundamente sin provocar sensación de tirantez cuando se utilizan fórmulas suaves y respetuosas.

Piel sensible

Una limpieza adecuada reduce la acumulación de sustancias irritantes y ayuda a mantener la piel equilibrada.

La importancia de la limpieza en los meses de verano

Durante el verano prestamos mucha atención a la protección solar, pero con frecuencia olvidamos que retirar correctamente ese protector es igual de importante.

Una limpieza insuficiente puede favorecer la acumulación de residuos sobre la piel y contribuir a la aparición de imperfecciones, falta de luminosidad y sensación de pesadez.

Por eso, la doble limpieza se convierte en una aliada perfecta para mantener la piel sana durante esta época del año.

Nuestra recomendación profesional 

En consulta observamos con frecuencia que muchas pacientes utilizan excelentes cosméticos, pero no obtienen los resultados esperados porque la base de su rutina no está bien construida.

La limpieza es el primer paso de cualquier tratamiento facial eficaz.

Antes de pensar en antioxidantes, despigmentantes o tratamientos antiedad, debemos asegurarnos de que la piel está preparada para recibirlos.

Una rutina sencilla, constante y adecuada suele ofrecer mejores resultados que una rutina compleja aplicada sobre una piel mal limpia.

Cómo realizar la doble limpieza en casa

La doble limpieza debe realizarse preferentemente por la noche.

Paso 1: Limpiador oleoso

Aplicar sobre la piel seca realizando un suave masaje para disolver maquillaje, protector solar y grasa acumulada.

Paso 2: Limpiador acuoso

A continuación, utilizar un limpiador en espuma o gel para eliminar los restos de impurezas y dejar la piel completamente limpia y fresca.

Paso 3: Tónico
Aplicar el tónico en espuma o bruma en spray para equilibrar el pH de la piel tras la limpieza, refrescar de inmediato y restablecer la barrera cutánea. Además, este paso aporta una primera capa de hidratación que actúa como un “imán”, mejorando significativamente la absorción de los productos posteriores.

Tras la limpieza, la piel estará preparada para recibir sérums, cremas hidratantes y tratamientos específicos.

¿No sabes qué rutina necesita tu piel?

Cada piel tiene necesidades diferentes y no todas las rutinas sirven para todo el mundo.

En Clínica Bel Sante realizamos diagnósticos faciales personalizados para evaluar las necesidades de cada paciente y diseñar una rutina cosmética adaptada a sus objetivos, ya sea mejorar las manchas, prevenir el envejecimiento, aumentar la luminosidad o reforzar la hidratación.

Una piel bonita empieza por una piel bien cuidada. Y todo cuidado eficaz comienza con una buena limpieza.

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Cómo prevenir las manchas faciales en verano

Con la llegada del buen tiempo aumentan las horas de exposición solar, las actividades al aire libre y, con ello, uno de los problemas que más vemos en consulta durante esta época: la aparición o empeoramiento de las manchas faciales.

Muchas pacientes llegan después del verano preocupadas porque notan su piel más apagada, con manchas más oscuras o con un Melasma más marcado. La buena noticia es que, con una buena prevención, esto puede evitarse en gran medida.

¿Por qué aparecen más manchas en verano?

La principal causa es la radiación ultravioleta, pero no es la única.

Durante el verano influyen varios factores:

* Mayor exposición al sol
* Radiación UVA y UVB
* Luz visible
* Calor intenso
* Cambios hormonales
* Uso incorrecto de protección solar
* Irritación de la piel por ciertos tratamientos o cosméticos

En personas con predisposición al Melasma o hiperpigmentación post-inflamatoria, el verano suele ser una época especialmente delicada.

Tipos de manchas más frecuentes

Melasma

Suelen aparecer en:

* mejillas
* frente
* labio superior

Son manchas difusas y suelen empeorar con:

* sol
* calor
* cambios hormonales

Léntigos solares

También llamadas manchas solares o manchas de la edad. Aparecen por acumulación de exposición solar a los largo de los años.

Frecuentes en:

  • rostro
  • escote
  • manos

Hiperpigmentación post-inflamatoria

Manchas que aparecen tras:

  • acné
  • lesiones
  • irritaciones
  • procedimientos mal indicados en verano

Errores que empeoran las manchas en verano

“Solo me pongo protector cuando voy a la playa”

Error muy frecuente. La exposición diaria caminando, conduciendo o tomando algo en una terraza también pigmenta.

“No reaplicar protección solar”

El protector pierde eficacia con:

  • sudor
  • agua
  • roce

Debe reaplicarse cada 3-4 horas.

“Realizar tratamientos agresivos sin valoración profesional”

No todos los peelings o láser son recomendables en verano.

Cómo prevenir las manchas faciales

Protección solar diaria

Si existe una regla básica para prevenir las manchas faciales en verano es esta: usar SPF50+ todos los días, especialmente si ya tienes Melasma.

La radiación solar diaria acumulada al caminar, conducir o sentarte en una terraza, también puede estimular la pigmentación.

En nuestra clínica, solemos recomendar protectores solares específicos para pieles con tendencia a manchas que, además de proteger frente a la radiación UVA y UVB, incorporan activos despigmentantes y antioxidantes.

Busca protectores con:

  • protección UVA/UVB.
  • protección frente a la luz azul
  • antioxidantes
  • color

Sombreros y gafas de sol

La protección física también ayuda mucho.

Mantener una rutina despigmentante adecuada

Ingredientes recomendados:

  • vitamina C
  • ácido tranexámico
  • niacinamida
  • ácido azelaico
  • retinoides (según tolerancia y previa valloración)

Evitar exposición solar en horas centrales

Evitar entre las 12:00 y las 17:00.

¿Qué tratamientos recomendamos antes del verano?

En clínica, solemos preparar la piel con tratamientos que ayudan a mejorar la luminosidad y prevenir pigmentación:

  • limpiezas profundas
  • hidratación intensiva
  • antioxidantes
  • tratamientos regeneradores
  • protocolos despigmentantes personalizados

¿Y si ya tengo manchas?

Lo más importante es realizar un diagnóstico correcto. No todas las manchas se tratan igual. En consulta, valoramos:

  • tipo de mancha
  • profundidad
  • desencadenantes
  • tratamiento domiciliario
  • opciones de tratamiento

Conclusión

El verano no tiene por qué convertirse en el enemigo de tu piel.

Con prevención, protección adecuada y tratamientos personalizados puedes mantener una piel uniforme, luminosa y saludable durante toda la temporada.

Si notas que tus manchas empeoran cada verano o quieres prevenirlas antes de vacaciones, estaremos encantadas de valorar tu piel y ayudarte a encontrar el tratamiento adecuado.

¿Buscas tratamientos para manchas faciales o Melasma? En Clínica Bel Sante te ayudamos a prevenir, tratar y cuidar tu piel durante todo el año con protocolos personalizados.